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Corre presuroso(a) a Jesús
Identidad

Corre presuroso(a) a Jesús

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Dame, Jesús, la gracia de abrirte mi corazón para escuchar tu voz y querer y abrazar aquello que Tú quieras para mí.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Marcos 2, 23-28

Un sábado Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”.

Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.

Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.

Palabra del Señor


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Hace algunos días leí una historia de una señora que vivía en Estados Unidos quien, como regalo para su mamá, tenía que comprar tres libros. Ella sabía que lo más fácil era entrar a internet y comprarlos en línea. En cuestión de días, incluso si quisiera al día siguiente, los libros estarían en la puerta de su casa con tan solo un clic. Pero ella en cambio, decidió ir, como hacía mucho tiempo no lo hacía, a comprar los libros a una librería. Y cuál fue su sorpresa pues de los tres no encontró los primeros dos donde deberían estar y, para colmo, una señora le decía: mejor ve a tu casa, así gastas menos, pídelos en línea y te llegarán, es mucho más fácil. Después de un largo buscar, encontró el tercer libro y cuando estaba por pagar, vio que estaban en un estante de dos por uno, los primeros dos libros que buscó.

Luego, cuando iba a casa, se dio cuenta que, en efecto, quizás hubiera sido más fácil comprar los libros en línea, pero nada le devolvía las sonrisas que vio en aquel lugar, la amabilidad de algunas personas con las que se encontró y tantos otros detalles que le pasaron al salir a la librería.

¿Por qué les cuento esto? Porque creo que nuestros días a veces pueden irse así. Podemos preferir hacer muchas compras en línea con nuestra vida, y así pasar un día y otro día, y uno más, hasta que, cuando acordemos, hayan pasado ya varios años. Dios nos regala cada día para que lo disfrutemos, lo vivamos y seamos plenos. Lejos de compras en línea, Dios quiere que nos detengamos a ver todos los detalles con los que Él nos habla, detalles con los que Él nos ama.

Encontremos en nuestro día esos dos por uno; dejemos que Dios nos amé a través de los que están a nuestro lado, para que así, al final de la vida, podamos decir: preferí ir a la librería de la vida y disfrutar de ella, en lugar de las compras en línea; que podamos decir: verdaderamente vivimos cada día que Dios nos regala.

«Toda la escena y las discusiones revelan lo difícil que resulta comprender las acciones y prioridades de Jesús, capaz de poner en el centro a aquel que estaba en la periferia, especialmente cuando se piensa que el primado lo tiene “el sábado” y no el amor del Padre que busca que todos los hombres se salven; el ciego tenía que convivir no sólo con su ceguera sino también con la de aquellos que lo rodeaban. Así son las resistencias y hostilidades que surgen en el corazón humano cuando, al centro, en vez de encontrar personas se ponen intereses particulares, rótulos, teorías, abstracciones e ideologías, que lo único que logran es enceguecer todo a su paso. En cambio, la lógica del Señor es diferente, lejos de esconderse en la inacción o la abstracción ideológica, busca a la persona con su rostro, con sus heridas e historia. Va a su encuentro y no se deja embaucar por discursos incapaces de priorizar y poner en el centro lo realmente importante».
(Homilía de S.S. Francisco, 2 de junio de 2019).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Visitar o escribir a una persona especial que tenga un poco olvidada y compartirle cuánto Dios le ama.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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